¿Se puede disfrutar del verano sin engordar?

Ya estamos oficialmente en verano, la estación favorita de mucha gente, por muchos motivos: por el tiempo y el sol, por las vacaciones, porqué el día es más largo…

Pero para muchas personas también son días de agobio.

Para empezar, por tener que ir con ropa ligera y bikini. Cuando no te gusta tu cuerpo hacerlo supone un reto.

Y también, por saber de manera irrevocable que cuando llegue el 1 de septiembre habremos acumulado 1,2,3 o 5 kg… que encima, la mayoría de nosotros ya no perdemos y vamos sumando año tras año.

 

¿Por qué ocurre esto?

Reconozcámoslo, vivimos en un entorno con una relación poco sana con la comida. Y encima está completamente normalizado, de manera que si te comportas de modo distinto, eres TU el bicho raro.

Celebramos todo con “comida” no solo poco recomendable sino directamente perjudicial para nuestra salud y bienestar. Los alimentos ultraprocesados que asociamos con el disfrute del verano son una bomba de azúcar, harinas refinadas, grasas malas y sal que no solo nos dañan sino que causan adicción: helados, snacks, galletas…

Y para rematarlo, lo regamos todo con alcohol. Y en grandes cantidades.

El alcohol, recomienda la OMS que cuánto menos, mejor y está claro que habitualmente y más en verano acostumbrarnos a ignorar esta recomendación.

Además, tenemos comida disponible las 24h del día y en todos los lugares pensables e impensable, de manera que acabamos comiendo MUCHO MÁS de lo que nuestro cuerpo necesita.

O sea, que comemos fatal en verano y además solemos movernos poco. Solemos preferir sentarnos en una terracita que dar un paseo. Y cuando nos movemos un poquito nos damos “permiso” para comer todavía más (no, si hoy ya lo he quemado)… ainnnns 🙁

Si finalmente le sumamos las juergas nocturnas y el dormir demasiado poco, eso ya asegura todavía más kilos en nuestra barriga y nuestros muslos.